Portada: Que el pasaje predique — personas sentadas en una ladera, a plena luz del día, escuchando.

Biblioteca de aprendizaje

Que el pasaje predique

Sermones expositivos con la forma de un Estudio Bíblico de Descubrimiento: léalo, cuéntelo, predique lo que muestra, y mándelos a tomar un cafecito con la Biblia abierta.

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Usted predica casi todos los domingos, y su gente le dice que sale bendecida. Esta clase le ofrece una buena manera de predicar para probar junto con lo que ya hace: un sermón que deja que sea el pasaje el que enseñe, para que una congregación que lo ve hacer cada semana pueda aprender a hacerlo por su cuenta. Pruébela algunos domingos y vea qué pasa. Toma un pasaje y lo corta en tres o cuatro secciones. Cada sección toma la forma de un Estudio Bíblico de Descubrimiento: usted la lee, la cuenta, y después predica lo que nos enseña de Dios, lo que nos enseña de nosotros y lo que vamos a obedecer. Las preguntas son su bosquejo; nunca se las hace al salón. Empieza preguntando cómo les fue la semana pasada, y termina mandando a todos a abrir ese mismo pasaje con un amigo, con un cafecito.

Cada domingo, su congregación oye un pasaje tratado como lo trata un estudio de descubrimiento, a un nivel que pueden imitar. Para cuando llegan a la casa, ya lo pueden hacer ellos mismos.

Diez capítulos cortos, con un sermón sobre Juan 4 como ejemplo de principio a fin. Recomendado antes, si usted nunca ha hecho uno: Cómo hacer un Estudio Bíblico de Descubrimiento.

Capítulos

  1. ¿Por qué probar a predicar así?No es la única manera correcta. Es una buena manera, que vale la pena probar algunos domingos.
  2. La forma de un sermónSiete movimientos, treinta minutos.
  3. Mirar atrás, mirar adelante, orarRendir cuentas desde el púlpito, sin vergüenza.
  4. Léalo, y después cuénteloEl texto abre cada sección. Después usted cuenta la historia, sin anunciarlo.
  5. Predique lo que muestraLas preguntas son su bosquejo, no un ejercicio para la congregación.
  6. Mándelos a tomar un cafecitoJunte los cambios, mándelos a un amigo, y pídale a Dios el crecimiento.
  7. Cortar un pasaje en seccionesSiga las costuras del propio texto.
  8. Prepararse para predicarloUsted come antes de darle de comer a nadie.
  9. Mantenerlo en el caminoOcho maneras en que el formato se desvía, y qué hacer en cambio.
  10. Sus primeros sermonesPruébelo algunos domingos, y vea qué pasa.

Dirigir esta clase

Para líderes

Cómo usarlo

Para quién es esta clase

Quienes están en el salón ya predican. Algunos llevan décadas, otros suben al púlpito una vez al mes. Ninguno vino a que lo corrijan, y la clase nunca lo intenta. Ofrece una buena forma de predicar para probar unos domingos, al lado de lo que ya hacen. Mantenga usted esa actitud desde el primer minuto hasta la evaluación.

Practique más de lo que explica

Cada capítulo es corto a propósito. La enseñanza cabe en pocos minutos; la sesión es para hacerlo. Lean en voz alta, cuenten un pasaje de memoria en parejas, prediquen un paso de pie, corten juntos una escena y comparen. El predicador que ha hecho cada paso una vez en un lugar seguro lo va a probar en el púlpito. El que solo lo ha conversado, casi nunca.

Sostenga tres líneas

Casi todo en el formato se puede acomodar a las costumbres de una iglesia: los tiempos, las palabras al rendir cuentas, el largo de una sección. Tres cosas no.

  • Las preguntas dan forma al sermón y nunca se hacen desde el púlpito. Ni en una diapositiva, ni “ahora, la primera pregunta”, ni una pausa para respuestas.
  • El relato nunca se anuncia. La lectura pasa directo a la historia.
  • La hoja de notas nunca se menciona desde el púlpito. Se reparte y se le deja a la congregación.

Los predicadores con dones se salen de las tres por entusiasmo, así que nómbrelas temprano y con suavidad, todas las veces.

Vaya primero, siempre

Lo que la clase le pida a un predicador, hágalo usted antes de la sesión: el estudio, el bosquejo, el cafecito con un amigo, un sermón en el formato. Cuente cómo le fue, incluido lo incómodo. Su propio informe honesto convence más que cualquier argumento.

Prepare la prueba y la evaluación

La clase termina con una prueba, no con un voto. Antes de cerrar la última sesión, cada predicador debe tener un primer domingo, un pasaje, una persona con quien estudiarlo y los dos o tres pasajes siguientes. Fije una reunión de evaluación de cuatro a seis semanas después y ábrala rindiendo cuentas, igual que abre un sermón. Lo que pasó en sus iglesias y en los cafecitos es la evidencia que decide qué conserva cada uno.

Cómo usar los dos libros

El cuaderno es de cada predicador. Trae el bosquejo de sermón del capítulo dos, la lista de ejercicios del capítulo ocho, el estudio de Juan 4 encuadernado después, y una página para llenar en la evaluación.

El libro del líder trae la enseñanza completa, los tiempos, la preparación y notas sobre cada ejercicio. Téngalo delante mientras guía, y reparta el cuaderno, nunca este.

Esta clase

10 capítulos

Sermones expositivos con la forma de un Estudio Bíblico de Descubrimiento: léalo, cuéntelo, predique lo que muestra, y mándelos a tomar un cafecito con la Biblia abierta.

Tiempo necesario

Por sesión
De 40 a 50 minutos por capítulo
En total
Diez sesiones, y una reunión de evaluación después de unos domingos

Antes de dirigir

Antes de guiar a alguien, predique usted al menos un sermón en este formato, y haga el estudio de descubrimiento de Juan 4 con un amigo. Vea completo el sermón de muestra de Juan 4, y después bosqueje su propio próximo sermón en los siete movimientos, para tener uno de verdad que mostrar en la sesión dos.

Qué llevar

  • Un cuaderno impreso para cada predicador
  • Una Biblia cada uno, y el plan de predicación de Juan 4 abierto en modo maestro
  • Algo para poner unos minutos del sermón de muestra