Personas de paz · 7 de 8
Donde Dios ya se está moviendo
Su tarea es discernir y obedecer, no producir.
Hay una versión de todo lo de esta clase que aun así lo deja agotado. Es la versión en la que todo esto se convierte en una mejor técnica para producir resultados.
Dos maneras de trabajar
Una dice: aquí está mi comunidad, aquí está mi plan, y estos son los resultados que pienso generar. El éxito es lo que yo hice que pasara. El fracaso es culpa mía. Las dos cosas se tratan de mí.
La otra dice: Dios ya está obrando aquí, antes de que yo llegara y aunque yo nunca hubiera aparecido. Mi tarea es encontrar dónde, y unirme.
La segunda es la que describe Lucas 10. Los setenta y dos son enviados delante de Jesús a ciudades adonde él mismo había de ir —llegan a un lugar hacia el que él ya se dirige. No están abriendo el territorio. Se están encontrando con él dentro de él.
La cosecha no es pequeña
Dígalo claramente, porque es la frase que reordena todo lo demás: la cosecha es abundante. Los obreros son pocos.
Si eso es cierto, entonces una temporada desalentadora no es evidencia de que su ciudad sea tierra dura. Es mucho más probable que sea evidencia de que apenas se está recorriendo el campo. El problema no está allá afuera en la gente. Es la cantidad de gente que está buscando, y sobre eso sí puede hacer algo —empezando por usted.
Madurado, no fabricado
La multiplicación ocurre cuando uno encuentra lo que Dios ya maduró.
Usted no puede madurar a nadie. Ningún argumento, ningún evento, ninguna cantidad de insistencia ha vuelto receptiva jamás a una persona que no lo era —y todo el que lo ha intentado conoce el cansancio particular que eso produce.
Lo que sí puede hacer es mirar, y estar ahí cuando lo encuentre. Eso no es un llamado menor que persuadir a la gente. Es el llamado de verdad.
Qué cambia el lunes
Cambia lo que usted cuenta. No conversaciones tenidas ni invitaciones hechas, sino puertas que se abrieron —y qué hizo con las que se abrieron.
Cambia cómo trata un no. Una puerta cerrada no es un fracaso ni un rechazo hacia usted. Es dirección. Sacuda el polvo, como dijo Jesús, y vaya a donde la puerta se abrió.
Y cambia lo que siente al entrar en un cuarto. No “tengo que lograr que algo pase aquí”, sino “Dios ya está obrando en alguien aquí. Me pregunto en quién.”
Las citas bíblicas provienen de la Open Translation Bible (OTB), usada bajo licencia CC BY-SA 4.0.