El EBD en cualquier lugar · 3 de 10

Cuando casi nadie lee bien

El método ya era oral.

Usted mira el círculo y hace la cuenta en silencio: ese lee despacio, esa nunca terminó la escuela, aquel preferiría morirse antes que trabarse en una palabra delante de todos. Entonces se pregunta si este método en secreto necesita algo que su grupo no tiene. No lo necesita. Solo hay que dirigirlo como en realidad fue pensado.

Hecho para el oído, no para el ojo

El estudio bíblico de descubrimiento nunca fue un ejercicio de lectura con una conversación pegada encima. Toda su forma es oral: alguien lee la historia en voz alta, dos veces, y después el grupo la cuenta de nuevo entre todos, con sus propias palabras, antes de que nadie hable para conversarla. Ese segundo paso — contar de nuevo — es donde de verdad pasa el estudio, y le pertenece a todos por igual, lean con fluidez o no lean nada. Una persona que nunca ha tenido un libro cómodo en las manos igual puede cargar una historia una vez que la ha oído dos veces. El método ya la incluye. No hay que construirle una rampa; ya está ahí.

Quién lee, y cómo se le pregunta

Este método trae consigo una regla a todas partes, en cada lugar de esta clase: sin señalar a nadie. Leer en voz alta es exactamente donde esa regla se pone a prueba, porque dar la vuelta al círculo por turnos hace justo lo que la regla prohíbe — hace que todos empiecen a contar cuántos faltan para su turno en vez de escuchar, y convierte el turno de quien batalla con la página en el momento en que todo el cuarto lo está mirando. Por eso, nunca le pida a alguien que lea en voz alta sin preguntarle antes, en privado, y nunca vaya dando la vuelta al círculo por turnos. Pida un voluntario, o léala usted mismo la primera vez. Y si de plano nadie en el grupo lee cómodo, una Biblia en audio o una grabación en el teléfono de alguien puede cargar la historia.

Esa diferencia sigue la misma regla que gobierna todo lo demás que hace quien ayuda con preguntas: el trabajo es preguntar, nunca enseñar, y el trabajo del grupo — contar de nuevo, las preguntas, el compromiso de obediencia — sigue siendo de la gente en el cuarto, no de quien o de lo que esté leyendo. Una grabación puede reemplazar al lector. No puede reemplazar al grupo.

Felipe corrió hacia él, y le oyó leer al profeta Isaías, y le preguntó: “¿Entiendes lo que lees?” — Hechos 8:30 (OTB)

Fíjese en lo que Felipe no hizo. No le entregó una guía de estudio. Se sentó junto a él y conversaron la historia — que es el método entero, en un solo versículo.

Aquí las historias pesan más que los esquemas

Esto trabaja a favor de la cultura, no en contra. Aquí la historia y el testimonio siempre han pesado más que un esquema o una plática — la gente recuerda lo que le pasó a alguien antes de recordar un punto explicado. Aprovéchelo. Escoja historias cortas y completas — con principio y final — en vez de pasajes largos de enseñanza que son difíciles de sostener solo con el oído. Y deje que contar de nuevo tome más tiempo del que usted espera. Un grupo que necesita tres intentos para agarrarle la forma a la historia no está fallando; está haciendo el trabajo de verdad, y haciéndolo como esta clase completa se lo ha pedido — sin señalar a nadie.

Para recordar

Léala, cuéntela — nadie tiene que ser lector para pertenecer.

Póngalo en práctica

Escoja una historia corta y completa — no un pasaje largo — para su próximo estudio. Decida de antemano quién la va a leer, o si van a poner una grabación, para que a nadie lo agarren de sorpresa.

Voy a dirigir esta historia con ________________, el ________________.

Las citas bíblicas provienen de la Open Translation Bible (OTB), usada bajo licencia CC BY-SA 4.0.

Practique este capítulo

Haga un Estudio Bíblico de Descubrimiento corto sobre este pasaje — todo lo que enseñó este capítulo, sobre uno de verdad.