Plan de estudio bíblico
El Evangelio de Juan
Todo el Evangelio de Juan, un capítulo por estudio — veintiún estudios de descubrimiento para un grupo listo para lecturas más largas.
El Evangelio de Juan fue escrito ‘para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que al creer tengan vida en su nombre’. Este plan recorre el libro completo, un capítulo por estudio, al estilo EBD: leer, recontar, descubrir, obedecer. Está pensado para grupos establecidos de discípulos comprometidos, listos para lecturas más largas; la meta sigue siendo la fe y la obediencia, no el conocimiento.
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Los enlaces de los pasajes abren en la Biblia Abierta (OTB). Las citas bíblicas provienen de la Open Translation Bible (OTB), usada bajo licencia CC BY-SA 4.0.
Cómo usar este plan
Para quién es
- Grupos establecidos de discípulos comprometidos — no nuevos creyentes. Las lecturas son capítulos completos, mucho más largas que los pasajes cortos de los planes iniciales. Un grupo ya debe tener los hábitos del EBD — leer, recontar, las cuatro preguntas, un “Yo voy a…” — antes de emprender un libro completo.
- La meta sigue siendo la fe, no el conocimiento. Juan declara su propósito con claridad: estas cosas se escribieron “para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios”. Un estudio de libro completo no es un curso panorámico de la Biblia. Resiste la tentación del comentario, los datos de trasfondo y el afán de “cubrir material”. La misma pregunta sencilla guía cada estudio: ¿qué nos está mostrando Dios, y qué vamos a obedecer?
Cómo usarlo
- Un capítulo por estudio, al estilo EBD. Lean el capítulo (en voz alta, por secciones, si ayuda), recuéntenlo con sus propias palabras, y luego trabajen las cuatro preguntas. Como los capítulos son largos, está bien que el recuento siga los movimientos principales del capítulo y no cada detalle.
- Que las preguntas adicionales sirvan, no dirijan. Los apoyos de cada estudio bajo las cuatro preguntas señalan un hilo del capítulo. Si el grupo descubre otro hilo, sigan al grupo — los apoyos son una ayuda, nunca la agenda.
- Terminen cada estudio en obediencia. Un “Yo voy a…” honesto y una persona a quien contarle — la misma disciplina de todos los demás planes. Las lecturas largas nunca son excusa para saltarse la respuesta.
- Al ritmo del grupo, no del calendario. Un capítulo por semana termina Juan en unos cinco meses. Deténganse donde un capítulo se abra — especialmente los capítulos 13 al 17 — y nunca apresuren la cruz.
- Facilita, no enseñes. Con más texto sobre la mesa crece la tentación de dar cátedra. Sigue preguntando: “¿Dónde ves eso en el capítulo?” No les mastiques la comida.
Cómo usar un plan de estudio bíblico
Lean juntos un pasaje a la vez y hagan unas preguntas sencillas: ¿Qué nos dice esto sobre Dios? ¿Sobre las personas? ¿Qué vas a obedecer esta semana y con quién lo compartirás? Sencillo, repetible y fácil de transmitir.
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