Caminando con Jesús · 1 de 9
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Por qué esta clase apunta a una vida cambiada y no a un cuaderno lleno.
La meta es una vida cambiada — no un estudio terminado.
Imagínese que se inscribe en clases de vuelo. El instructor llega con su chumpa y sus lentes oscuros, despegan, y a cada pregunta suya responde: «Fíjese que no sé bien por qué; yo solo hago las cosas». Y entonces le entrega los controles. ¿Estaría listo para volar? ¿Estaría listo para enseñarle a alguien más?
Eso es lo que pasa cuando a alguien le dicen que siga a Jesús y nunca le muestran cómo. Puede asistir por años y seguir sin poder pasarle nada a nadie, porque nunca le pusieron nada en las manos.
Por eso esta clase lleva una prueba poco común de principio a fin. No ¿lo entendió? sino ¿lo hizo, y podría mostrárselo a otro? Un capítulo que usted puede explicar pero sobre el cual no ha hecho nada es un capítulo que no ha terminado.
Tres clases de personas trabajan estos nueve capítulos, y las tres caben aquí. Algunos todavía están decidiendo acerca de Jesús y quieren ver de qué se trata seguirlo antes de comprometerse con nada — usted es bienvenido, aquí nada se va a decidir por usted, y nadie lo va a arrinconar. Otros se comprometieron hace poco, o se bautizaron hace poco, y quieren empezar bien en vez de irse a la deriva. Y otros llevan décadas en la iglesia y sienten la distancia entre lo que saben y lo que viven. Los capítulos no cambian para cada grupo. Lo que cambia es cuál frase le pega más duro, y a eso vale la pena ponerle atención.
Santiago lo dice sin rodeos: quien oye la Palabra y no hace nada se está mirando en un espejo y se va. Vio exactamente lo que había que arreglar. Solo que no lo arregló.
Escritura — Santiago 1:22–25 (OTB)
«No se limiten a escuchar la palabra, engañándose a ustedes mismos. Sean hacedores de la palabra. Cualquiera que escucha la palabra pero no hace lo que dice es como alguien que se mira la cara en un espejo y, después de mirarse a sí mismo, se va y de inmediato olvida cómo es. Pero quien mira atentamente la perfecta ley que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído, sino haciéndolo, encontrará bendición en sus acciones.»
No hay nada de malo en saber más. El peligro es más sutil: es confundir saber lo que está bien con hacer lo que está bien. Por dentro se sienten casi iguales, y solo uno de los dos cambia algo.
Recítelo: La meta es una vida cambiada — no un estudio terminado.
Reflexione y haga
Escriba una cosa que ha leído u oído de Jesús y sobre la cual no ha hecho nada. No una idea nueva — una vieja. Póngale una fecha al lado, y cuéntele a una persona lo que decidió.
Las citas bíblicas provienen de la Open Translation Bible (OTB), usada bajo licencia CC BY-SA 4.0.
Practique este capítulo
Haga un Estudio Bíblico de Descubrimiento corto sobre este pasaje — todo lo que enseñó este capítulo, sobre uno de verdad.