Alcance a cualquiera con la Biblia abierta · 8 de 10

¿Dónde lo vio?

Una sola pregunta corrige sin enseñar.

Tarde o temprano, alguien en su estudio va a decir algo que en realidad no está en la historia. Tal vez es un sermón medio recordado, tal vez es una suposición disfrazada de certeza. A usted se le encoge un poco el estómago, porque siente que le toca corregirlo. No le toca.

Usted no es el maestro

La Biblia y el Espíritu son los maestros, no usted. Eso no es solo un sentimiento bonito —es lo que hace posible que usted pueda dirigir un estudio sin tener un título de teología. Usted no tiene que tener lista cada respuesta, y no tiene que vigilar cada idea equivocada que entra por la puerta. Solo necesita una herramienta, y es una pregunta, no una charla.

La única pregunta

Cuando alguien trae al grupo una idea que el pasaje en realidad no dice, pregunte esto, con calma y con curiosidad de verdad:

«¿Dónde lo vio en la historia?»

Dígala como si le estuviera pidiendo ayuda a un amigo para encontrar algo, no como si estuviera atrapando a alguien en un error. No hay ninguna trampa en esta pregunta, ni nada esperando al final para agarrar a nadie. A veces la respuesta está ahí mismo y la persona la encuentra sola. A veces no está ahí para nada, y el silencio que sigue corrige más de lo que usted jamás podría.

Cuando usted tampoco sabe

Le van a preguntar cosas que usted no puede responder. Está bien —nunca se supuso que usted fuera el experto. La mejor frase que puede decir en ese momento es:

«No sé —vamos a leerlo juntos y a averiguarlo.»

Eso no es una salida fácil. Es una respuesta perfecta, porque apunta de vuelta al único maestro que en verdad sabe, y le muestra al grupo exactamente lo que usted quiere que sigan haciendo aunque usted no esté.

Confíe en que el texto haga el trabajo

Esto es lo que sostiene todo este método con el tiempo: el error casi nunca sobrevive la exposición repetida al texto. Una idea equivocada, dicha con seguridad, se enfrenta a las palabras reales de la página, otra vez y otra vez, semana tras semana, y casi siempre no dura. Usted no necesita ganar cada discusión hoy mismo. Necesita seguir trayendo a la gente de vuelta al pasaje y dejar que él haga lo que siempre ha hecho.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que cualquier espada de dos filos, penetra hasta dividir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos; juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. — Hebreos 4:12 (OTB)

Por eso la pregunta guardián le pertenece a todo el grupo, no solo a usted. Mientras más personas sepan hacerla, menos puede desviar al grupo el error de una sola persona —incluyendo el suyo.

Para recordar

¿Dónde lo vio en la historia?

Póngalo en práctica

Practique diciendo la pregunta en voz alta antes de necesitarla, para que le salga natural en vez de sonar como una corrección cuando de verdad llegue el momento.

Voy a practicar esta pregunta con ________________, antes del ________________.

Las citas bíblicas provienen de la Open Translation Bible (OTB), usada bajo licencia CC BY-SA 4.0.