Qué se le pide sostener a una iglesia
Toda iglesia que trabaja con nosotros aporta algo, y a ninguna se le pide cargar con el costo completo. Es a propósito: una iglesia que no da nada no ha comprometido nada, y una iglesia a la que se le pide todo sencillamente nunca empieza.
Cuánto es ese aporte depende de dónde estén y de qué tamaño tengan, y es una conversación real y no un número en una página: preferimos hacer la pregunta correcta antes que publicar una cifra y dejar que ustedes averigüen solos si les aplica. Las iglesias aliadas cubren el resto, y eso es lo que hace posible todo lo demás.
¿Y si no podemos cubrirlo en efectivo?
Recíbannos. Hospedaje, comidas, un local, traducción — todo eso cuenta para el aporte de su iglesia, con tarifas que les explicaremos. Muchas iglesias cubren así todo su aporte, y han aportado de verdad: recibir a un equipo no es un descuento, es trabajo.