Plan de estudio bíblico
12 muchachos, un solo Dios
Doce historias de muchachos jóvenes — a algunos les salió bien, otros fallaron feo. Tú solo o con un par de amigos; no necesitas un líder.
Doce historias de muchachos jóvenes. Nadie te va a decir qué significan — tú las lees y lo descubres.
A algunos de estos muchachos les salió bien. Otros fallaron feo. Los dos están aquí a propósito.
No necesitas un líder para esto, y no necesitas ser un experto. Si puedes hacer una pregunta, puedes hacer esto — tú solo, o con un par de amigos.
0 de 12 completados
Estudios 1–4
- 1
El hijo que se fue de la casa
- 2
El muchacho que oyó su nombre
- 3
Al que nadie mandó traer del campo
- 4
Doce años, en el templo
Estudios 5–8
- 5
La ropa que dejó atrás
- 6
Muy joven, y aun así salió
- 7
El "no" calladito
- 8
"Y si no lo hace"
Estudios 9–12
- 9
El que se dio la vuelta
- 10
Junto a la fogata, tres veces
- 11
Desayuno en la playa
- 12
Por el que discutieron
Los enlaces de los pasajes abren en Bible Gateway.
Cómo usar este plan
Cómo hacer uno
- Escoge el día. Un día de verdad, en tu calendario. No “algún día”.
- Lee la historia en voz alta. Dos veces. Lo de en voz alta importa más de lo que crees.
- Cierra la Biblia y cuenta la historia de nuevo con tus propias palabras — dila en voz alta o escríbela. Si te sale floja, todavía no la agarraste. Léela otra vez y cuéntala otra vez. Esta es la prueba, y es el paso que todos se saltan. No pases a las preguntas hasta que puedas cargar la historia solo.
- Haz las cuatro preguntas. Quédate en el silencio. No corras a la respuesta “correcta” — no hay ninguna esperándote.
- Escribe tu “Voy a…”.
- Después ora — la oración del pasaje, o la tuya. Déjala para el final. Es una respuesta a lo que encontraste, no una pista de lo que se supone que tienes que encontrar.
- La próxima vez que abras esto, empieza preguntándote: ¿de verdad lo hice? ¿A quién se lo conté?
Las cuatro preguntas
- ¿Qué me enseña esto de Dios?
- ¿Qué me enseña de las personas — y de mí?
- ¿Qué voy a obedecer esta semana? (un mandato que obedecer, un ejemplo que seguir o una promesa en la cual confiar)
- ¿A quién se lo voy a contar?
Las mismas cuatro, siempre. Funcionan en cada pasaje de esta lista y en cualquier otro.
Debajo de cada estudio vas a encontrar esas mismas cuatro, cada una con otra manera de preguntarla. La alternativa es opcional — es la misma pregunta, vestida con la ropa de esa historia. Úsala si la forma normal ya se te gastó, o si estás leyendo con alguien que necesita otra entrada. Si usas siempre las cuatro normales, no pierdes nada.
Sobre ese “Voy a…”
Que lleve un nombre adentro y una fecha encima. Una idea sin nombre y sin fecha no produce nada.
✗ “Voy a ser más bueno.” ✓ “El jueves voy a ir al cuarto de mi hermano a pedirle perdón.”
Si lo haces con amigos
Léanla en voz alta, dos veces. Cuéntenla de nuevo entre todos. Todos responden. Nadie enseña — en el momento en que alguien empieza a explicarla, los demás dejan de descubrir. Si alguien dice algo que no está en la historia, cualquiera del círculo puede preguntar, con cariño: “¿Dónde lo viste en la historia?” Tú no eres el maestro. La Biblia y el Espíritu de Dios son los maestros.
Hasta dónde llegas, tú decides
| Pasajes | |
|---|---|
| Un estudio | #1 — empieza aquí, siempre |
| Un mes | #1–4 |
| Una temporada | #1–8 |
| Todo | #1–12 |
Lo que empieces, termínalo.
Unas cuantas cosas honestas
- El #5 es sobre sexo. No te lo saltes, y no le des tantas vueltas. Léelo, cuéntalo de nuevo, y responde las cuatro como cualquier otra semana.
- El #9 no termina bien, y así se queda. Deja que te incomode.
- El #10 y el #11 van juntos. No hagas el #10 sin ponerle fecha al #11.
- El #12 son dos pasajes a propósito. Hechos es la historia. El versículo de 2 Timoteo léelo al final, después de contarla de nuevo, y déjalo caer.
- La pregunta 2 es en la que hay que ir despacio — “y de mí”. Ahí es donde esto deja de ser la historia de otro.
- Cuando se te pase una semana, sin vergüenza. Pregúntate qué se te atravesó, y escoge el próximo día.
Cómo usar un plan de estudio bíblico
Lean juntos un pasaje a la vez y hagan unas preguntas sencillas: ¿Qué nos dice esto sobre Dios? ¿Sobre las personas? ¿Qué vas a obedecer esta semana y con quién lo compartirás? Sencillo, repetible y fácil de transmitir.
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