Jesús primero: reto de 40 días · 32 de 41

Día 31: Lo que tengo

Atienda la necesidad que tiene enfrente, y luego señale a Aquel que la suple.

Pedro y Juan iban a orar cuando un hombre les pidió dinero. No tenían. Lo que sí tenían le cambió la vida.

Fíjese en el orden de las cosas en el pasaje de hoy: lo que notan, lo que dan, y lo que pasa después cuando se junta la gente. El servicio abrió una puerta, y ellos entraron por ella.

Esto es servir con intención. Usted suple una necesidad real sin condiciones, y se mantiene atento al momento en que alguien quiere saber por qué. Una pregunta sencilla que a mucha gente le sirve: ¿Le gustaría aprender a estudiar la Biblia?

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Repaso

Aquí es donde repasará el día anterior. Por hoy, solo note cómo llega a esto.

Una oración honesta

Haga esta oración tal como está, o con sus propias palabras.

Señor, no tengo mucho, pero lo que tengo te lo doy. Úsame hoy para suplir la necesidad de alguien, y dame valor para señalarle a Jesús.

Lea

Hechos 3:1-16 (OTB)

1Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora de la oración, la novena. 2Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para pedir limosna de los que entraban en el templo. 3Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. 4Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: “Míranos.” 5Entonces él les prestó atención, esperando recibir de ellos algo. 6Mas Pedro dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” 7Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos. 8Y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. 9Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios; 10y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido. 11Y teniendo asidos a Pedro y a Juan, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón. 12Viéndolo Pedro, respondió al pueblo: “Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿O por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? 13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. 14Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, 15y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16Y por la fe en su nombre, a éste que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

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Tres preguntas

  1. ¿Qué dice esto acerca de Dios?
  2. ¿Qué dice esto acerca de las personas?
  3. Si esto es verdad, ¿qué haría yo hoy?

Hoy, voy a

Una línea

Las citas bíblicas provienen de la Open Translation Bible (OTB), usada bajo licencia CC BY-SA 4.0.

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