Jesús primero: reto de 40 días · 3 de 41

Día 2: Dios ve lo que nosotros no vemos

Nosotros vemos la conducta. Dios ve los corazones, todos, también el nuestro.

Cuando estamos desilusionados con la iglesia, reaccionamos a lo que podemos ver: lo que la gente dice, en qué gasta su tiempo, cómo se trata entre sí. Eso es real, y sí importa.

Pero tiene un límite. Nosotros solo vemos el fruto. Dios ve la raíz. Él conoce a la persona que se ve muy fiel y está lejos, y conoce a la persona que no parece gran cosa y en silencio es suya.

Eso corta por los dos lados, y la historia de hoy muestra los dos. Quiere decir que Dios ve el vacío que a usted le molesta con más claridad que usted. Y quiere decir que también ve su corazón, no solo lo que usted opina del corazón de los demás.

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Repaso

Aquí es donde repasará el día anterior. Por hoy, solo note cómo llega a esto.

Una oración honesta

Haga esta oración tal como está, o con sus propias palabras.

Señor, tú ves lo que yo no puedo ver en otras personas, y lo que preferiría no ver en mí. Enséñame a mirar como tú miras.

Lea

1 Samuel 16:1-13 (OTB)

1El Señor dijo a Samuel: “¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo Yo rechazado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ve; te enviaré a Isaí el belenita, porque de entre sus hijos Me he provisto de un rey.” 2Pero Samuel dijo: “¿Cómo puedo ir? Si Saúl lo oye, me matará.” Y el Señor dijo: “Toma contigo una becerra y di: ‘He venido para ofrecer sacrificio al Señor.’ 3Invita entonces a Isaí al sacrificio, y Yo te mostraré lo que has de hacer; y ungirás para Mí al que Yo te indique.” 4Samuel hizo lo que el Señor dijo y fue a Belén. Los ancianos de la ciudad salieron temblando a su encuentro y dijeron: “¿Vienes en paz?” 5Él dijo: “Sí, en paz; he venido para ofrecer sacrificio al Señor. Santificaos y venid conmigo al sacrificio.” Entonces santificó a Isaí y a sus hijos y los invitó al sacrificio. 6Cuando llegaron, vio a Eliab y pensó: “Ciertamente el ungido del Señor está delante de Él.” 7Pero el Señor dijo a Samuel: “No mires su apariencia ni a lo alto de su estatura, porque lo he rechazado; porque el Señor no ve como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón.” 8Entonces Isaí llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel. Pero él dijo: “Tampoco a este ha escogido el Señor.” 9Luego Isaí hizo pasar a Sama. Pero él dijo: “Tampoco a este ha escogido el Señor.” 10Así Isaí hizo pasar a siete de sus hijos delante de Samuel. Pero Samuel dijo a Isaí: “El Señor no ha escogido a estos.” 11Entonces Samuel dijo a Isaí: “¿Son estos todos los jóvenes?” Y él dijo: “Queda aún el menor, pero he aquí, está apacentando las ovejas.” Entonces Samuel dijo a Isaí: “Envía por él y tráelo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.” 12Envió, pues, por él y lo hizo entrar. Era rubio, de hermosos ojos y de buen parecer. Y el Señor dijo: “Levántate, úngelo; porque este es.” 13Entonces Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante, el Espíritu del Señor vino con poder sobre David. Y Samuel se levantó y se fue a Ramá.

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Tres preguntas

  1. ¿Qué dice esto acerca de Dios?
  2. ¿Qué dice esto acerca de las personas?
  3. Si esto es verdad, ¿qué haría yo hoy?

Hoy, voy a

Una línea

Las citas bíblicas provienen de la Open Translation Bible (OTB), usada bajo licencia CC BY-SA 4.0.

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